Showing posts with label antonio machado. Show all posts
Showing posts with label antonio machado. Show all posts

Sunday, May 20, 2012

Diario de un mes de mayo

Spectrolite
Sigo con la cabeza en las nubes pero de vez en cuando me dejo caer. �ltimamente parece que todo pase a mi alrededor y que yo est� plantada en el suelo. Una pura contradicci�n, casi como una de esas pesadillas en que una quiere salir corriendo hacia alg�n lugar y no es capaz. Me repito, lo s� y lo siento. :( A pesar de todo, hay momentos en que la casualidad me da un respiro y me doy de bruces con algo a lo que merece la pena dejar calar hondo, tan eterno y tan actual. Hay cosas que no cambian, por mucho que les quieran dar un barniz moderno. Ahora que lo cabal parece ser preocuparse solo en el debe y el haber, bueno es recordarles que no cuela:

La cultura vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercanc�as, el cual, repartido entre muchos, entre los m�s, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusi�n de la cultura ser�a, para los que as� piensan �si esto es pensar�, un despilfarro o dilapidaci�n de la cultura, realmente lamentable. �Esto es tan l�gico!... Pero es extra�o que sean, a veces, los antimarxistas, que combaten la interpretaci�n materialista de la historia, quienes expongan una concepci�n tan materialista de la difusi�n cultural. 

En efecto, la cultura vista desde fuera, como si dij�ramos desde la ignorancia o, tambi�n, desde la pedanter�a, puede aparecer como un tesoro cuya posesi�n y custodia sean el privilegio de unos pocos; y el ansia de cultura que siente el pueblo, y que nosotros quisi�ramos contribuir a aumentar en el pueblo, aparecer�a como la amenaza a un sagrado dep�sito. Pero nosotros, que vemos la cultura desde dentro, quiero decir desde el hombre mismo, no pensamos ni en el caudal, ni el tesoro, ni el desp�sito de la cultura, como en fondos o existencias que puedan acapararse, por un lado, o, por otro, repartirse a voleo, mucho menos que puedan ser entrados a saco por las turbas. Para nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante. �C�mo? Despertando al dormido. Y mientras mayor sea el n�mero de despiertos... Para m� �dec�a Juan de Mairena� s�lo habr�a una raz�n atendible contra una gran difusi�n de la cultura �o tr�nsito de la cultura concentrada en un estrecho c�rculo de elegidos o privilegiados a otros �mbitos m�s extensos� si averigu�semos que el principio de Carnot, rige tambi�n pare esa clase de energ�a espiritual que despierta al durmiente. En ese caso, habr�amos de proceder con sumo tiento; porque una excesiva difusi�n de la cultura implicar�a, a fin de cuentas, una degradaci�n de la misma que la hiciese pr�cticamente in�til. Pero nada hay averiguado, a mi juicio, sobre este particular. Nada serio podr�amos oponer a una tesis contraria que, de acuerdo con la m�s acusada apariencia, afirmase la constante reversibilidad de la energ�a espiritual que produce la cultura. 
*
Para nosotros, la cultura ni proviene de energ�a que se degrada al propagarse, ni es caudal que se aminore al repartirse; su defensa, obra ser� de actividad generosa que lleva impl�citas las dos m�s hondas paradojas de la �tica: s�lo se pierde lo que se guarda, s�lo se gana lo que se da. 

Ense�ad al que no sabe; despertad al dormido; llamad a la puerta de todos los corazones, de todas las conciencias. Y como tampoco es el hombre para la cultura, sino la cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hombre, de ning�n modo un fardo ingente para levantado en vilo por todos los hombres, de tal suerte que s�lo el peso de la cultura pueda repartirse entre todos, si ma�ana un vendaval de cinismo, de elementalidad humana, sacude el �rbol de la cultura y se lleva algo m�s que sus hojas secas, no os asust�is. Los �rboles demasiado espesos, necesitan perder algunas de sus ramas, en beneficio de sus frutos. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el hurac�n. 

Diario de un mes de mayo

Spectrolite
Sigo con la cabeza en las nubes pero de vez en cuando me dejo caer. �ltimamente parece que todo pase a mi alrededor y que yo est� plantada en el suelo. Una pura contradicci�n, casi como una de esas pesadillas en que una quiere salir corriendo hacia alg�n lugar y no es capaz. Me repito, lo s� y lo siento. :( A pesar de todo, hay momentos en que la casualidad me da un respiro y me doy de bruces con algo a lo que merece la pena dejar calar hondo, tan eterno y tan actual. Hay cosas que no cambian, por mucho que les quieran dar un barniz moderno. Ahora que lo cabal parece ser preocuparse solo en el debe y el haber, bueno es recordarles que no cuela:

La cultura vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercanc�as, el cual, repartido entre muchos, entre los m�s, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusi�n de la cultura ser�a, para los que as� piensan �si esto es pensar�, un despilfarro o dilapidaci�n de la cultura, realmente lamentable. �Esto es tan l�gico!... Pero es extra�o que sean, a veces, los antimarxistas, que combaten la interpretaci�n materialista de la historia, quienes expongan una concepci�n tan materialista de la difusi�n cultural. 

En efecto, la cultura vista desde fuera, como si dij�ramos desde la ignorancia o, tambi�n, desde la pedanter�a, puede aparecer como un tesoro cuya posesi�n y custodia sean el privilegio de unos pocos; y el ansia de cultura que siente el pueblo, y que nosotros quisi�ramos contribuir a aumentar en el pueblo, aparecer�a como la amenaza a un sagrado dep�sito. Pero nosotros, que vemos la cultura desde dentro, quiero decir desde el hombre mismo, no pensamos ni en el caudal, ni el tesoro, ni el desp�sito de la cultura, como en fondos o existencias que puedan acapararse, por un lado, o, por otro, repartirse a voleo, mucho menos que puedan ser entrados a saco por las turbas. Para nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante. �C�mo? Despertando al dormido. Y mientras mayor sea el n�mero de despiertos... Para m� �dec�a Juan de Mairena� s�lo habr�a una raz�n atendible contra una gran difusi�n de la cultura �o tr�nsito de la cultura concentrada en un estrecho c�rculo de elegidos o privilegiados a otros �mbitos m�s extensos� si averigu�semos que el principio de Carnot, rige tambi�n pare esa clase de energ�a espiritual que despierta al durmiente. En ese caso, habr�amos de proceder con sumo tiento; porque una excesiva difusi�n de la cultura implicar�a, a fin de cuentas, una degradaci�n de la misma que la hiciese pr�cticamente in�til. Pero nada hay averiguado, a mi juicio, sobre este particular. Nada serio podr�amos oponer a una tesis contraria que, de acuerdo con la m�s acusada apariencia, afirmase la constante reversibilidad de la energ�a espiritual que produce la cultura. 
*
Para nosotros, la cultura ni proviene de energ�a que se degrada al propagarse, ni es caudal que se aminore al repartirse; su defensa, obra ser� de actividad generosa que lleva impl�citas las dos m�s hondas paradojas de la �tica: s�lo se pierde lo que se guarda, s�lo se gana lo que se da. 

Ense�ad al que no sabe; despertad al dormido; llamad a la puerta de todos los corazones, de todas las conciencias. Y como tampoco es el hombre para la cultura, sino la cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hombre, de ning�n modo un fardo ingente para levantado en vilo por todos los hombres, de tal suerte que s�lo el peso de la cultura pueda repartirse entre todos, si ma�ana un vendaval de cinismo, de elementalidad humana, sacude el �rbol de la cultura y se lleva algo m�s que sus hojas secas, no os asust�is. Los �rboles demasiado espesos, necesitan perder algunas de sus ramas, en beneficio de sus frutos. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el hurac�n.