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Sunday, May 20, 2012

Diario de un mes de mayo

Spectrolite
Sigo con la cabeza en las nubes pero de vez en cuando me dejo caer. �ltimamente parece que todo pase a mi alrededor y que yo est� plantada en el suelo. Una pura contradicci�n, casi como una de esas pesadillas en que una quiere salir corriendo hacia alg�n lugar y no es capaz. Me repito, lo s� y lo siento. :( A pesar de todo, hay momentos en que la casualidad me da un respiro y me doy de bruces con algo a lo que merece la pena dejar calar hondo, tan eterno y tan actual. Hay cosas que no cambian, por mucho que les quieran dar un barniz moderno. Ahora que lo cabal parece ser preocuparse solo en el debe y el haber, bueno es recordarles que no cuela:

La cultura vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercanc�as, el cual, repartido entre muchos, entre los m�s, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusi�n de la cultura ser�a, para los que as� piensan �si esto es pensar�, un despilfarro o dilapidaci�n de la cultura, realmente lamentable. �Esto es tan l�gico!... Pero es extra�o que sean, a veces, los antimarxistas, que combaten la interpretaci�n materialista de la historia, quienes expongan una concepci�n tan materialista de la difusi�n cultural. 

En efecto, la cultura vista desde fuera, como si dij�ramos desde la ignorancia o, tambi�n, desde la pedanter�a, puede aparecer como un tesoro cuya posesi�n y custodia sean el privilegio de unos pocos; y el ansia de cultura que siente el pueblo, y que nosotros quisi�ramos contribuir a aumentar en el pueblo, aparecer�a como la amenaza a un sagrado dep�sito. Pero nosotros, que vemos la cultura desde dentro, quiero decir desde el hombre mismo, no pensamos ni en el caudal, ni el tesoro, ni el desp�sito de la cultura, como en fondos o existencias que puedan acapararse, por un lado, o, por otro, repartirse a voleo, mucho menos que puedan ser entrados a saco por las turbas. Para nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante. �C�mo? Despertando al dormido. Y mientras mayor sea el n�mero de despiertos... Para m� �dec�a Juan de Mairena� s�lo habr�a una raz�n atendible contra una gran difusi�n de la cultura �o tr�nsito de la cultura concentrada en un estrecho c�rculo de elegidos o privilegiados a otros �mbitos m�s extensos� si averigu�semos que el principio de Carnot, rige tambi�n pare esa clase de energ�a espiritual que despierta al durmiente. En ese caso, habr�amos de proceder con sumo tiento; porque una excesiva difusi�n de la cultura implicar�a, a fin de cuentas, una degradaci�n de la misma que la hiciese pr�cticamente in�til. Pero nada hay averiguado, a mi juicio, sobre este particular. Nada serio podr�amos oponer a una tesis contraria que, de acuerdo con la m�s acusada apariencia, afirmase la constante reversibilidad de la energ�a espiritual que produce la cultura. 
*
Para nosotros, la cultura ni proviene de energ�a que se degrada al propagarse, ni es caudal que se aminore al repartirse; su defensa, obra ser� de actividad generosa que lleva impl�citas las dos m�s hondas paradojas de la �tica: s�lo se pierde lo que se guarda, s�lo se gana lo que se da. 

Ense�ad al que no sabe; despertad al dormido; llamad a la puerta de todos los corazones, de todas las conciencias. Y como tampoco es el hombre para la cultura, sino la cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hombre, de ning�n modo un fardo ingente para levantado en vilo por todos los hombres, de tal suerte que s�lo el peso de la cultura pueda repartirse entre todos, si ma�ana un vendaval de cinismo, de elementalidad humana, sacude el �rbol de la cultura y se lleva algo m�s que sus hojas secas, no os asust�is. Los �rboles demasiado espesos, necesitan perder algunas de sus ramas, en beneficio de sus frutos. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el hurac�n. 

Diario de un mes de mayo

Spectrolite
Sigo con la cabeza en las nubes pero de vez en cuando me dejo caer. �ltimamente parece que todo pase a mi alrededor y que yo est� plantada en el suelo. Una pura contradicci�n, casi como una de esas pesadillas en que una quiere salir corriendo hacia alg�n lugar y no es capaz. Me repito, lo s� y lo siento. :( A pesar de todo, hay momentos en que la casualidad me da un respiro y me doy de bruces con algo a lo que merece la pena dejar calar hondo, tan eterno y tan actual. Hay cosas que no cambian, por mucho que les quieran dar un barniz moderno. Ahora que lo cabal parece ser preocuparse solo en el debe y el haber, bueno es recordarles que no cuela:

La cultura vista desde fuera, como la ven quienes nunca contribuyeron a crearla, puede aparecer como un caudal en numerario o mercanc�as, el cual, repartido entre muchos, entre los m�s, no es suficiente para enriquecer a nadie. La difusi�n de la cultura ser�a, para los que as� piensan �si esto es pensar�, un despilfarro o dilapidaci�n de la cultura, realmente lamentable. �Esto es tan l�gico!... Pero es extra�o que sean, a veces, los antimarxistas, que combaten la interpretaci�n materialista de la historia, quienes expongan una concepci�n tan materialista de la difusi�n cultural. 

En efecto, la cultura vista desde fuera, como si dij�ramos desde la ignorancia o, tambi�n, desde la pedanter�a, puede aparecer como un tesoro cuya posesi�n y custodia sean el privilegio de unos pocos; y el ansia de cultura que siente el pueblo, y que nosotros quisi�ramos contribuir a aumentar en el pueblo, aparecer�a como la amenaza a un sagrado dep�sito. Pero nosotros, que vemos la cultura desde dentro, quiero decir desde el hombre mismo, no pensamos ni en el caudal, ni el tesoro, ni el desp�sito de la cultura, como en fondos o existencias que puedan acapararse, por un lado, o, por otro, repartirse a voleo, mucho menos que puedan ser entrados a saco por las turbas. Para nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante. �C�mo? Despertando al dormido. Y mientras mayor sea el n�mero de despiertos... Para m� �dec�a Juan de Mairena� s�lo habr�a una raz�n atendible contra una gran difusi�n de la cultura �o tr�nsito de la cultura concentrada en un estrecho c�rculo de elegidos o privilegiados a otros �mbitos m�s extensos� si averigu�semos que el principio de Carnot, rige tambi�n pare esa clase de energ�a espiritual que despierta al durmiente. En ese caso, habr�amos de proceder con sumo tiento; porque una excesiva difusi�n de la cultura implicar�a, a fin de cuentas, una degradaci�n de la misma que la hiciese pr�cticamente in�til. Pero nada hay averiguado, a mi juicio, sobre este particular. Nada serio podr�amos oponer a una tesis contraria que, de acuerdo con la m�s acusada apariencia, afirmase la constante reversibilidad de la energ�a espiritual que produce la cultura. 
*
Para nosotros, la cultura ni proviene de energ�a que se degrada al propagarse, ni es caudal que se aminore al repartirse; su defensa, obra ser� de actividad generosa que lleva impl�citas las dos m�s hondas paradojas de la �tica: s�lo se pierde lo que se guarda, s�lo se gana lo que se da. 

Ense�ad al que no sabe; despertad al dormido; llamad a la puerta de todos los corazones, de todas las conciencias. Y como tampoco es el hombre para la cultura, sino la cultura para el hombre, para todos los hombres, para cada hombre, de ning�n modo un fardo ingente para levantado en vilo por todos los hombres, de tal suerte que s�lo el peso de la cultura pueda repartirse entre todos, si ma�ana un vendaval de cinismo, de elementalidad humana, sacude el �rbol de la cultura y se lleva algo m�s que sus hojas secas, no os asust�is. Los �rboles demasiado espesos, necesitan perder algunas de sus ramas, en beneficio de sus frutos. Y a falta de una poda sabia y consciente, pudiera ser bueno el hurac�n. 

Monday, April 30, 2012

Un peque�o respiro

Por qu� nos hemos quedado ciegos, No lo s�, quiz� un d�a lleguemos a saber la raz�n, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. 

La mujer del m�dico se levant�, se acerc� a la ventana. Mir� hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alz� la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a m�, pens�. El miedo s�bito le hizo bajar los ojos. La ciudad a�n estaba all�.
Aprovecho estos d�as para dejarme llevar, para no hacer nada, para perderme, para errar el rumbo... A veces pienso que camino a ciegas, hacia ninguna parte, que deber�a dar algunos pasos hacia atr�s para reencontrar algo que deb� perder hace tiempo, no s� el qu�, alg�n tipo de conexi�n con el resto del mundo. Volver al punto de partida. Pero eso es imposible. As� que me paro en un peque�o rinc�n del tiempo, esperando que alguna idea o alguna casualidad me salve y me d� alg�n tipo de oportunidad. Tambi�n, por qu� no decirlo, para que algo del cansancio desaparezca y pueda volver a ver con claridad al menos parte del terreno que piso. Un peque�o respiro para volver ah� fuera.

Un peque�o respiro

Por qu� nos hemos quedado ciegos, No lo s�, quiz� un d�a lleguemos a saber la raz�n, Quieres que te diga lo que estoy pensando, Dime, Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven. 

La mujer del m�dico se levant�, se acerc� a la ventana. Mir� hacia abajo, a la calle cubierta de basura, a las personas que gritaban y cantaban. Luego alz� la cabeza al cielo y lo vio todo blanco, Ahora me toca a m�, pens�. El miedo s�bito le hizo bajar los ojos. La ciudad a�n estaba all�.
Aprovecho estos d�as para dejarme llevar, para no hacer nada, para perderme, para errar el rumbo... A veces pienso que camino a ciegas, hacia ninguna parte, que deber�a dar algunos pasos hacia atr�s para reencontrar algo que deb� perder hace tiempo, no s� el qu�, alg�n tipo de conexi�n con el resto del mundo. Volver al punto de partida. Pero eso es imposible. As� que me paro en un peque�o rinc�n del tiempo, esperando que alguna idea o alguna casualidad me salve y me d� alg�n tipo de oportunidad. Tambi�n, por qu� no decirlo, para que algo del cansancio desaparezca y pueda volver a ver con claridad al menos parte del terreno que piso. Un peque�o respiro para volver ah� fuera.

Thursday, March 8, 2012

Outsider

Pues la verdad es que este a�o me tira dedicarle una entrada al D�a Internacional de la Mujer. Quiz�s sea por la que est� cayendo, que ya se sabe que las crisis son una excusa estupenda para cometer las mayores barbaridades mientras se las envuelve, eso s�, con un bonito papel de regalo de falso y retorcido sentido com�n. Tambi�n porque hay veces que se confunde lo importante con lo urgente pero son m�s las veces que nos quieren confundir. 
Tampoco es por azar la elecci�n del t�tulo de esta entrada. �Por qu� outsider? Pues por ese significado y sentimiento de estar en un aparte de lo que son los grupos o centros de decisi�n, de ser el candidato sin posibilidades. En muchos sentidos, a la mayor�a nos toca jugar ese papel todav�a hoy. De ser mayor�a en n�mero pero minor�a en capacidad de decisi�n. Tambi�n al rev�s, de quienes toman decisiones apartados de las diferentes realidades, de espaldas a ellas.

A medida que se camina, el camino, a su vez, cambia. Porque nosotros lo percibimos de nuevos modos, porque cambia el paisaje, pero tambi�n porque se adapta a nuestros muchos pasos. No puede fiarse nadie de que esto signifique que ya no tiene sentido ni fin, o que haya sido finalmente acabado, solo porque no haya que abrirse paso entre la maleza al modo de antes. Lo que no se cuida se pierde. No es posible ir siempre en l�nea recta, pero hay que ir. As� que, �qu� tal si hacemos un trecho juntos?

Outsider

Pues la verdad es que este a�o me tira dedicarle una entrada al D�a Internacional de la Mujer. Quiz�s sea por la que est� cayendo, que ya se sabe que las crisis son una excusa estupenda para cometer las mayores barbaridades mientras se las envuelve, eso s�, con un bonito papel de regalo de falso y retorcido sentido com�n. Tambi�n porque hay veces que se confunde lo importante con lo urgente pero son m�s las veces que nos quieren confundir. 
Tampoco es por azar la elecci�n del t�tulo de esta entrada. �Por qu� outsider? Pues por ese significado y sentimiento de estar en un aparte de lo que son los grupos o centros de decisi�n, de ser el candidato sin posibilidades. En muchos sentidos, a la mayor�a nos toca jugar ese papel todav�a hoy. De ser mayor�a en n�mero pero minor�a en capacidad de decisi�n. Tambi�n al rev�s, de quienes toman decisiones apartados de las diferentes realidades, de espaldas a ellas.

A medida que se camina, el camino, a su vez, cambia. Porque nosotros lo percibimos de nuevos modos, porque cambia el paisaje, pero tambi�n porque se adapta a nuestros muchos pasos. No puede fiarse nadie de que esto signifique que ya no tiene sentido ni fin, o que haya sido finalmente acabado, solo porque no haya que abrirse paso entre la maleza al modo de antes. Lo que no se cuida se pierde. No es posible ir siempre en l�nea recta, pero hay que ir. As� que, �qu� tal si hacemos un trecho juntos?

Saturday, December 17, 2011

Tiempo, solo tiempo

-Minino de Cheshire -empez� Alicia t�midamente, pues no estaba del todo segura de si le gustar�a este tratamiento: pero el Gato no hizo m�s que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidi� que s� le gustaba -. Minino de Cheshire, �podr�as decirme, por favor, qu� camino debo seguir para salir de aqu�?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
-... siempre que llegue a alguna parte -a�adi� Alicia como explicaci�n.
-�Oh, siempre llegar�s a alguna parte -asegur� el Gato -, si caminas lo suficiente!
Tras pasar una temporada larga retenida por los hombres grises, he decidido hacerle caso al Gato. Voy a aprovechar que es invierno (o casi) para volver a la tranquilidad y poder utilizar algo mejor el tiempo. Escapar de la red y volver al mundo real (eso incluye el mundo blog). Quiz�s, solo quiz�s, m�s adelante alguna idea germine y me d� cuenta de que estoy llegando a alguna parte.

Tiempo, solo tiempo

-Minino de Cheshire -empez� Alicia t�midamente, pues no estaba del todo segura de si le gustar�a este tratamiento: pero el Gato no hizo m�s que ensanchar su sonrisa, por lo que Alicia decidi� que s� le gustaba -. Minino de Cheshire, �podr�as decirme, por favor, qu� camino debo seguir para salir de aqu�?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar -dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio... -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
-... siempre que llegue a alguna parte -a�adi� Alicia como explicaci�n.
-�Oh, siempre llegar�s a alguna parte -asegur� el Gato -, si caminas lo suficiente!
Tras pasar una temporada larga retenida por los hombres grises, he decidido hacerle caso al Gato. Voy a aprovechar que es invierno (o casi) para volver a la tranquilidad y poder utilizar algo mejor el tiempo. Escapar de la red y volver al mundo real (eso incluye el mundo blog). Quiz�s, solo quiz�s, m�s adelante alguna idea germine y me d� cuenta de que estoy llegando a alguna parte.

Sunday, November 13, 2011

November rain

CodeAires
Todo el mundo necesita algo de tiempo... para s� mismo
[...]
Porque nada es eterno
Ni siquiera la fr�a lluvia de noviembre
A veces todo un estado de �nimo queda condensado en una sola canci�n. �Para qu� a�adir m�s entonces? Feliz tarde de domingo... cuando pase la lluvia. ;)

November rain

CodeAires
Todo el mundo necesita algo de tiempo... para s� mismo
[...]
Porque nada es eterno
Ni siquiera la fr�a lluvia de noviembre
A veces todo un estado de �nimo queda condensado en una sola canci�n. �Para qu� a�adir m�s entonces? Feliz tarde de domingo... cuando pase la lluvia. ;)

Sunday, November 6, 2011

Seguir en la brecha

La verdad sea dicha, llevo una temporada larga en que me cuesta centrarme en el blog. No es por falta de temas ni de ganas sino m�s bien por algo menos concreto, por cierta dificultad para adaptarme a los cambios que a su vez influye en mi capacidad para desarrollar el tema de cualquier entrada. 

Las ideas se vuelven escurridizas y dif�ciles de atrapar aunque sigan ah�, unido a una necesidad no s� si real o creada de seguir queriendo atraparlas y domesticarlas. Poco a poco se me han ido volviendo bestezuelas ariscas, piden m�s o yo les pido m�s a ellas. El resultado es esa sensaci�n de dejar cosas en el tintero...

S� que terminar� pasando, o al menos eso quiero creer, pero tambi�n s� que en mi caso parar o bajar todav�a m�s el ritmo no es soluci�n: ya eleg� a prop�sito desde un buen principio un ritmo c�modo de publicaciones y ya se sabe la importancia de mantener el h�bito para no perderlo. Eso por no hablar de la voluntad por querer seguir ah�: darle vueltas a una idea hasta poder decir, aqu� comienza y aqu� acaba, y que una vez escrita se pueda volver a mirar y pueda seguir aportando algo nuevo, alimentada por los comentarios de los que pasan por aqu�... Todo un proceso que termina enganchando para bien. 

Ya se ver�. Ma�ana ser� otro d�a. �Alguna idea? ;)

Seguir en la brecha

La verdad sea dicha, llevo una temporada larga en que me cuesta centrarme en el blog. No es por falta de temas ni de ganas sino m�s bien por algo menos concreto, por cierta dificultad para adaptarme a los cambios que a su vez influye en mi capacidad para desarrollar el tema de cualquier entrada. 

Las ideas se vuelven escurridizas y dif�ciles de atrapar aunque sigan ah�, unido a una necesidad no s� si real o creada de seguir queriendo atraparlas y domesticarlas. Poco a poco se me han ido volviendo bestezuelas ariscas, piden m�s o yo les pido m�s a ellas. El resultado es esa sensaci�n de dejar cosas en el tintero...

S� que terminar� pasando, o al menos eso quiero creer, pero tambi�n s� que en mi caso parar o bajar todav�a m�s el ritmo no es soluci�n: ya eleg� a prop�sito desde un buen principio un ritmo c�modo de publicaciones y ya se sabe la importancia de mantener el h�bito para no perderlo. Eso por no hablar de la voluntad por querer seguir ah�: darle vueltas a una idea hasta poder decir, aqu� comienza y aqu� acaba, y que una vez escrita se pueda volver a mirar y pueda seguir aportando algo nuevo, alimentada por los comentarios de los que pasan por aqu�... Todo un proceso que termina enganchando para bien. 

Ya se ver�. Ma�ana ser� otro d�a. �Alguna idea? ;)

Friday, September 9, 2011

Crionizada

Alliec
M�s que decir helada, claro. Cada cierto tiempo sale una noticia relacionada con la crionizaci�n humana. Es algo c�clico, no una novedad, es cierto. La de este final de verano ha sido que ya est�n aqu�. O por lo menos lo intentan.

Desde entonces no hago m�s que darle vueltas a una de las historias -reales- que nos cuenta el novelista Julian Barnes en su obra Nada que temer, un caso que refleja a la perfecci�n c�mo la realidad siempre termina por imponerse, por las buenas o por las malas. La vida es tragic�mica, qu� le vamos a hacer. Aunque me da que si la acci�n hubiese transcurrido en el siglo XIX en vez de en la actualidad... No s�, quiz�s hubiera tenido un cierto aire novelesco. Ahora... Sinceramente, no sabr�a describirlo.
Hist�ricamente, el Estado franc�s s�lo admit�a dos clases de seres humanos en su territorio: los vivos y los muertos. Nada m�s en medio. Si estabas vivo, te permit�an deambular y pagar impuestos. Si estabas muerto, ten�an que enterrarte o incinerarte. Cabr�a pensar que es una clasificaci�n t�picamente burocr�tica, por no decir ociosa. Pero har� unos veinte a�os su verdad jur�dica fue causa de disputa en los tribunales.

El caso se present� cuando una mujer apenas entrada en la mediana edad, a punto de morir de c�ncer, fue congelada cri�nicamente y depositada en una unidad de refrigeraci�n por su marido. El Estado franc�s, neg�ndose a aceptar que ella no estaba muerta, le exigi� que la sepultara o la incinerase. El marido llev� el caso a los tribunales y a la postre obtuvo el permiso de mantener a su esposa en el s�tano de su casa. Un par de decenios despu�s, �l tambi�n cuasi muri� y fue asimismo cri�nicamente congelado a la espera de la reuni�n conyugal que tan profundamente hab�a previsto.

Para los tanatoliberales, que buscan una posici�n intermedia entre el enfoque de libre mercado de la vida -tira el producto despu�s de usarlo- y la utop�a socialista de la eternidad para todos, la cri�nica podr�a ofrecer una respuesta. Te mueres, pero no mueres. Te extraen la sangre, te congelan el cuerpo y te mantienen vivo, o al menos no totalmente muerto, hasta que llegue el momento en que tu enfermedad sea ya curable, o la esperanza de vida se haya prolongado tanto que despiertes con muchos a�os nuevos por delante. La tecnolog�a reinterpreta la religi�n y depara una resurrecci�n creada por el hombre.

Esta historia francesa termin� hace poco de un modo l�gubremente conocido; un fallo el�ctrico elev� la temperatura de los cuerpos hasta un nivel que hizo imposible el retorno a la vida, y el hijo de la pareja tuvo que enfrentarse a la pesadilla de todos los due�os de un congelador. Lo que m�s me impresion� del episodio, sin embargo, fue la fotograf�a de peri�dico que lo ilustraba. Sacada en el s�tano de la casa francesa, mostraba al marido -a la saz�n �viudo� desde hac�a muchos a�os- sentado junto a la obsoleta maquinaria que albergaba a su mujer. Encima del congelador hab�a un florero y una fotograf�a enmarcada de la mujer en su seductora plenitud. Y all�, al lado de aquel recipiente de esperanza absurda, se sentaba un anciano demacrado y de aire deprimido.

Crionizada

Alliec
M�s que decir helada, claro. Cada cierto tiempo sale una noticia relacionada con la crionizaci�n humana. Es algo c�clico, no una novedad, es cierto. La de este final de verano ha sido que ya est�n aqu�. O por lo menos lo intentan.

Desde entonces no hago m�s que darle vueltas a una de las historias -reales- que nos cuenta el novelista Julian Barnes en su obra Nada que temer, un caso que refleja a la perfecci�n c�mo la realidad siempre termina por imponerse, por las buenas o por las malas. La vida es tragic�mica, qu� le vamos a hacer. Aunque me da que si la acci�n hubiese transcurrido en el siglo XIX en vez de en la actualidad... No s�, quiz�s hubiera tenido un cierto aire novelesco. Ahora... Sinceramente, no sabr�a describirlo.
Hist�ricamente, el Estado franc�s s�lo admit�a dos clases de seres humanos en su territorio: los vivos y los muertos. Nada m�s en medio. Si estabas vivo, te permit�an deambular y pagar impuestos. Si estabas muerto, ten�an que enterrarte o incinerarte. Cabr�a pensar que es una clasificaci�n t�picamente burocr�tica, por no decir ociosa. Pero har� unos veinte a�os su verdad jur�dica fue causa de disputa en los tribunales.

El caso se present� cuando una mujer apenas entrada en la mediana edad, a punto de morir de c�ncer, fue congelada cri�nicamente y depositada en una unidad de refrigeraci�n por su marido. El Estado franc�s, neg�ndose a aceptar que ella no estaba muerta, le exigi� que la sepultara o la incinerase. El marido llev� el caso a los tribunales y a la postre obtuvo el permiso de mantener a su esposa en el s�tano de su casa. Un par de decenios despu�s, �l tambi�n cuasi muri� y fue asimismo cri�nicamente congelado a la espera de la reuni�n conyugal que tan profundamente hab�a previsto.

Para los tanatoliberales, que buscan una posici�n intermedia entre el enfoque de libre mercado de la vida -tira el producto despu�s de usarlo- y la utop�a socialista de la eternidad para todos, la cri�nica podr�a ofrecer una respuesta. Te mueres, pero no mueres. Te extraen la sangre, te congelan el cuerpo y te mantienen vivo, o al menos no totalmente muerto, hasta que llegue el momento en que tu enfermedad sea ya curable, o la esperanza de vida se haya prolongado tanto que despiertes con muchos a�os nuevos por delante. La tecnolog�a reinterpreta la religi�n y depara una resurrecci�n creada por el hombre.

Esta historia francesa termin� hace poco de un modo l�gubremente conocido; un fallo el�ctrico elev� la temperatura de los cuerpos hasta un nivel que hizo imposible el retorno a la vida, y el hijo de la pareja tuvo que enfrentarse a la pesadilla de todos los due�os de un congelador. Lo que m�s me impresion� del episodio, sin embargo, fue la fotograf�a de peri�dico que lo ilustraba. Sacada en el s�tano de la casa francesa, mostraba al marido -a la saz�n �viudo� desde hac�a muchos a�os- sentado junto a la obsoleta maquinaria que albergaba a su mujer. Encima del congelador hab�a un florero y una fotograf�a enmarcada de la mujer en su seductora plenitud. Y all�, al lado de aquel recipiente de esperanza absurda, se sentaba un anciano demacrado y de aire deprimido.

Tuesday, August 30, 2011

One Summer's Day


�C�mo definir un d�a de final de verano? Final de verano y principio de vacaciones, que yo siempre voy al rev�s. Las musas vuelan y no se dejan atrapar, danzan con la m�sica:

 
Considerad esta entrada como un intermedio, disfrutad de �l. ;)

One Summer's Day


�C�mo definir un d�a de final de verano? Final de verano y principio de vacaciones, que yo siempre voy al rev�s. Las musas vuelan y no se dejan atrapar, danzan con la m�sica:

 
Considerad esta entrada como un intermedio, disfrutad de �l. ;)

Sunday, July 31, 2011

A los ni�os del aire

Tinap
En esta �poca del a�o, sentarse en cualquier parque o plaza equivale a verse envuelto en un alegre esc�ndalo de piares, mendigueos, revoloteos, acrobacias a�reas y torbellinos de plumas pardas. Las cr�as del gorri�n salieron del nido hace algunas semanas, pero siguen igual de escandalosas, curiosas e insistentes.

Esto me ha hecho recordar que siempre han estado ah�, formando tambi�n parte de mi historia. Todav�a recuerdo c�mo de ni�a un gorri�n tom� por costumbre frecuentar por un tiempo el balc�n de casa, yo le observaba desde cierta distancia mientras daba cuenta de los trozos de manzana que dejaba para �l. Tambi�n recuerdo, en los lejanos veranos del pueblo, los nidos de gorriones de finales de verano en alg�n agujero de cualquier pared, a la que nadie echaba cuenta a pesar de las idas y venidas de los padres. O, har� cosa de un par de veranos, de cierto ejemplar al que tuve que poner a resguardo despu�s de sufrir un peque�o accidente a�reo...

Es curioso, no es algo a lo que echemos cuenta, parte del paisaje la mayor�a de las veces. �A qui�n le interesa realmente? Los vemos sin mirar. Sin embargo, al observarlos, las ciudades dejan de ser un mundo aparte, el  territorio exclusivo del hombre, y sus astucias para conseguir comida son un gui�o descarado y travieso del mundo para quien quiera pararse a mirar. �Ser�amos iguales sin ellos? Porque hace ya tiempo que nos vienen avisando de que nos dejan, que cada vez hay menos, y eso no puede ser. Ya lo dijo Miguel Hern�ndez:
Los gorriones son los ni�os del aire, la chiquiller�a de los arrabales, plazas y plazuelas del espacio. Son el pueblo pobre, la masa trabajadora que ha de resolver a diario de un modo heroico el problema de la existencia. Su lucha por existir en la luz, por llenar de p�os y revuelos el silencio torvo del mundo, es una lucha alegre, decidida, irrenunciable. Ellos llegan, por conquistar la migaja de pan necesaria, a lugares donde ning�n otro p�jaro llega. Se les ve en los rincones m�s apartados. Se les oye en todas partes. Corren todos los riesgos y peligros con la gracia y la seguridad que su infancia perpetua les ha dado.

A los ni�os del aire

Tinap
En esta �poca del a�o, sentarse en cualquier parque o plaza equivale a verse envuelto en un alegre esc�ndalo de piares, mendigueos, revoloteos, acrobacias a�reas y torbellinos de plumas pardas. Las cr�as del gorri�n salieron del nido hace algunas semanas, pero siguen igual de escandalosas, curiosas e insistentes.

Esto me ha hecho recordar que siempre han estado ah�, formando tambi�n parte de mi historia. Todav�a recuerdo c�mo de ni�a un gorri�n tom� por costumbre frecuentar por un tiempo el balc�n de casa, yo le observaba desde cierta distancia mientras daba cuenta de los trozos de manzana que dejaba para �l. Tambi�n recuerdo, en los lejanos veranos del pueblo, los nidos de gorriones de finales de verano en alg�n agujero de cualquier pared, a la que nadie echaba cuenta a pesar de las idas y venidas de los padres. O, har� cosa de un par de veranos, de cierto ejemplar al que tuve que poner a resguardo despu�s de sufrir un peque�o accidente a�reo...

Es curioso, no es algo a lo que echemos cuenta, parte del paisaje la mayor�a de las veces. �A qui�n le interesa realmente? Los vemos sin mirar. Sin embargo, al observarlos, las ciudades dejan de ser un mundo aparte, el  territorio exclusivo del hombre, y sus astucias para conseguir comida son un gui�o descarado y travieso del mundo para quien quiera pararse a mirar. �Ser�amos iguales sin ellos? Porque hace ya tiempo que nos vienen avisando de que nos dejan, que cada vez hay menos, y eso no puede ser. Ya lo dijo Miguel Hern�ndez:
Los gorriones son los ni�os del aire, la chiquiller�a de los arrabales, plazas y plazuelas del espacio. Son el pueblo pobre, la masa trabajadora que ha de resolver a diario de un modo heroico el problema de la existencia. Su lucha por existir en la luz, por llenar de p�os y revuelos el silencio torvo del mundo, es una lucha alegre, decidida, irrenunciable. Ellos llegan, por conquistar la migaja de pan necesaria, a lugares donde ning�n otro p�jaro llega. Se les ve en los rincones m�s apartados. Se les oye en todas partes. Corren todos los riesgos y peligros con la gracia y la seguridad que su infancia perpetua les ha dado.

Saturday, June 18, 2011

The cowgirl

Kevin Sadler
Para cualquiera que pase de vez en cuando por aqu� no es ning�n secreto que soy un poco llanera solitaria. Que voy por libre en muchos aspectos, que no soy un animal social al uso y que me gusta que la vida privada de las dem�s personas y la m�a sea eso, privada, y que sea cada cual quien libremente cuente o deje de contar sus propios asuntos. No en vano, a pesar de todo lo expuesto, sigo escribiendo en mi propio blog personal desde hace ya algo m�s de dos a�os. Sin prisas pero sin pausa.

�Y a qu� viene todo esto? Pues viene a que hace poco comenc� en un nuevo trabajo. Inciso: s�, buenas noticias, finalmente llovi� ;). Pero ya he tenido alg�n roce con una nueva compa�era: de esas personas que no se sienten a gusto ni tranquilas si no conocen a los dem�s. Lo de conocer lo pongo en cursiva porque todos sabemos que en realidad nadie conoce a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Pero me ha sorprendido, no aprendo, que alguien tenga esa necesidad tan acusada de recopilar informaci�n que ni le va ni le viene. Siempre consider� m�s interesante saber qui�n cumple puntualmente con sus obligaciones y qui�n tiende al escaqueo, qui�n aguanta mejor las tensiones y a qui�n le sale la vena gru�ona, qui�n es escrupulosamente organizado y qui�n es capaz de improvisar sobre la marcha, a qui�n preguntar cualquier duda y a qui�n dejar pasar. En fin, lo normal en el d�a a d�a; de ah� ya saldr�n relaciones mejores o peores. Sin prisas pero sin pausa. 

Ahora me veo en una encrucijada: mi vida le parece extra�a, mis circunstancias raras y mis gustos de otro planeta. Lo siento, ni me gusta la noche ni veo la telebasura ni tengo facebook. �Qu� culpa tengo yo de que me dibujaran as�? Ya se oye su acusaci�n de que no me integro... � �

... Y en esto he estado ocupada durante estos d�as de ausencia. Cada vez entiendo menos a algunos ejemplares de la especie. 

The cowgirl

Kevin Sadler
Para cualquiera que pase de vez en cuando por aqu� no es ning�n secreto que soy un poco llanera solitaria. Que voy por libre en muchos aspectos, que no soy un animal social al uso y que me gusta que la vida privada de las dem�s personas y la m�a sea eso, privada, y que sea cada cual quien libremente cuente o deje de contar sus propios asuntos. No en vano, a pesar de todo lo expuesto, sigo escribiendo en mi propio blog personal desde hace ya algo m�s de dos a�os. Sin prisas pero sin pausa.

�Y a qu� viene todo esto? Pues viene a que hace poco comenc� en un nuevo trabajo. Inciso: s�, buenas noticias, finalmente llovi� ;). Pero ya he tenido alg�n roce con una nueva compa�era: de esas personas que no se sienten a gusto ni tranquilas si no conocen a los dem�s. Lo de conocer lo pongo en cursiva porque todos sabemos que en realidad nadie conoce a nadie, ni siquiera a nosotros mismos. Pero me ha sorprendido, no aprendo, que alguien tenga esa necesidad tan acusada de recopilar informaci�n que ni le va ni le viene. Siempre consider� m�s interesante saber qui�n cumple puntualmente con sus obligaciones y qui�n tiende al escaqueo, qui�n aguanta mejor las tensiones y a qui�n le sale la vena gru�ona, qui�n es escrupulosamente organizado y qui�n es capaz de improvisar sobre la marcha, a qui�n preguntar cualquier duda y a qui�n dejar pasar. En fin, lo normal en el d�a a d�a; de ah� ya saldr�n relaciones mejores o peores. Sin prisas pero sin pausa. 

Ahora me veo en una encrucijada: mi vida le parece extra�a, mis circunstancias raras y mis gustos de otro planeta. Lo siento, ni me gusta la noche ni veo la telebasura ni tengo facebook. �Qu� culpa tengo yo de que me dibujaran as�? Ya se oye su acusaci�n de que no me integro... � �

... Y en esto he estado ocupada durante estos d�as de ausencia. Cada vez entiendo menos a algunos ejemplares de la especie.