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Sunday, April 1, 2012

Raro...


�ltimamente ocurren sucesos extra�os:
  • Estrenan un nuevo canal de TV de cine en abierto, ahora ya tenemos dos: Paramount Channel y laSexta3. �Qu� fue de aquello de que solo consumimos Telebasura?
  • Amazon anuncia la llegada del Kindle Touch y el Kindle Touch 3G a finales de abril; sabemos que, en 3 meses, ya consigui� vender 500.000 ejemplares de su Kindle 4 en Espa�a. Menos mal que se lee poco...
�Ser� yo que me he ca�do en la dimensi�n desconocida? Si es as�, por favor, no pas�is a recogerme.  

Raro...


�ltimamente ocurren sucesos extra�os:
  • Estrenan un nuevo canal de TV de cine en abierto, ahora ya tenemos dos: Paramount Channel y laSexta3. �Qu� fue de aquello de que solo consumimos Telebasura?
  • Amazon anuncia la llegada del Kindle Touch y el Kindle Touch 3G a finales de abril; sabemos que, en 3 meses, ya consigui� vender 500.000 ejemplares de su Kindle 4 en Espa�a. Menos mal que se lee poco...
�Ser� yo que me he ca�do en la dimensi�n desconocida? Si es as�, por favor, no pas�is a recogerme.  

Sunday, February 5, 2012

El fantasma y la se�ora Muir

Si en alguna ocasi�n ya habl� de aquellas historias que nos acompa�aron en el pasado y a las que tememos volver a revisitar a�os despu�s por miedo a perder un buen recuerdo, esta que traigo hoy digamos que ilustra el caso contrario: la primera vez que vi El fantasma y la se�ora Muir no deb�a yo tener m�s de doce o trece a�os y, sin embargo, aunque suene extra�o, me gan� con su factura elegante, su ritmo pausado, los di�logos tranquilos pero con punta, su m�sica y esa preciosa fotograf�a en blanco y negro que tienen las pel�culas de los a�os 40. 

Quiz�s hoy en d�a, para la mayor�a, no sea m�s que una de esas pel�culas donde no pasa nada, pero a m� ya en su momento me dio la sensaci�n de que en esa suavidad en realidad se enlazan muchos temas. Bajo el argumento de una historia rom�ntica de una viuda de principios de siglo que se muda a una nueva casa que tiene todav�a como inquilino al fantasma del anterior propietario, se esconde la lucha de la protagonista por tener y ser due�a de su propia vida. Primero, huyendo de la influencia agobiante de la familia de su difunto marido y mud�ndose a un hogar apartado en una poblaci�n tranquila en la costa. Despu�s, intentando volver a subirse al carro del mundo sin �xito. El encuentro de la pac�fica se�ora Muir con el explosivo, pero muy muerto, capit�n Gregg es el centro de la historia, cargada de fino humor y fintas verbales. La parte final en la que Lucy acepta su soledad nos hace sentir como en un sue�o, en la que nos deja con la duda de si todo lo anterior fue real o solo una ficci�n. 

�Qu� m�s decir? Siempre me pareci� una maravilla la manera en la que Gene Tierney y Rex Harrison llevan el peso de la historia, dos realidades que se comunican y juegan con las palabras como se hace con la luz en un juego de espejos, y en la que aparecen pocos m�s personajes pero qu� personajes: George Sanders, Edna Best y una peque Natalie Wood que no llegaba a los diez a�os...
�C�mo te hubiera gustado el Cabo Norte, y los fiordos al sol de medianoche; cruzar los arrecifes de Barbados, donde el agua azul se vuelve verde; las Falkland, donde la galerna del sur hace que el mar se ponga blanco de espuma! �Cu�ntas cosas nos perdimos, Luc�a!
A veces te sientes m�s sola con otras personas que cuando est�s sola de verdad. Por mucho que las quieras.

El fantasma y la se�ora Muir

Si en alguna ocasi�n ya habl� de aquellas historias que nos acompa�aron en el pasado y a las que tememos volver a revisitar a�os despu�s por miedo a perder un buen recuerdo, esta que traigo hoy digamos que ilustra el caso contrario: la primera vez que vi El fantasma y la se�ora Muir no deb�a yo tener m�s de doce o trece a�os y, sin embargo, aunque suene extra�o, me gan� con su factura elegante, su ritmo pausado, los di�logos tranquilos pero con punta, su m�sica y esa preciosa fotograf�a en blanco y negro que tienen las pel�culas de los a�os 40. 

Quiz�s hoy en d�a, para la mayor�a, no sea m�s que una de esas pel�culas donde no pasa nada, pero a m� ya en su momento me dio la sensaci�n de que en esa suavidad en realidad se enlazan muchos temas. Bajo el argumento de una historia rom�ntica de una viuda de principios de siglo que se muda a una nueva casa que tiene todav�a como inquilino al fantasma del anterior propietario, se esconde la lucha de la protagonista por tener y ser due�a de su propia vida. Primero, huyendo de la influencia agobiante de la familia de su difunto marido y mud�ndose a un hogar apartado en una poblaci�n tranquila en la costa. Despu�s, intentando volver a subirse al carro del mundo sin �xito. El encuentro de la pac�fica se�ora Muir con el explosivo, pero muy muerto, capit�n Gregg es el centro de la historia, cargada de fino humor y fintas verbales. La parte final en la que Lucy acepta su soledad nos hace sentir como en un sue�o, en la que nos deja con la duda de si todo lo anterior fue real o solo una ficci�n. 

�Qu� m�s decir? Siempre me pareci� una maravilla la manera en la que Gene Tierney y Rex Harrison llevan el peso de la historia, dos realidades que se comunican y juegan con las palabras como se hace con la luz en un juego de espejos, y en la que aparecen pocos m�s personajes pero qu� personajes: George Sanders, Edna Best y una peque Natalie Wood que no llegaba a los diez a�os...
�C�mo te hubiera gustado el Cabo Norte, y los fiordos al sol de medianoche; cruzar los arrecifes de Barbados, donde el agua azul se vuelve verde; las Falkland, donde la galerna del sur hace que el mar se ponga blanco de espuma! �Cu�ntas cosas nos perdimos, Luc�a!
A veces te sientes m�s sola con otras personas que cuando est�s sola de verdad. Por mucho que las quieras.

Sunday, September 25, 2011

Vive como quieras

Ahora que se nos fue definitivamente el verano, comienza el mal tiempo, las malas noticias nos asaltan a todas horas en todos los medios y estamos ya todos instalados en lo que se ha dado en llamar cotidianidad, hacedme caso y reservad un par de horas en la agenda para hacerle una visita al se�or Capra. M�s exactamente, hac�dsela al abuelo Vanderhof, que seguramente no tardar� en haceros confesar alg�n talento oculto y en invitaros a su casa para desarrollarlo sin miedo y a tiempo completo.

Porque as� es el abuelo: desde que dej� el mundo de los negocios, porque vio que aquello no le llenaba, se dedica a hacer lo que le viene en gana junto a su familia, que sigue sus pasos, y todo aquel que desee unirse a ellos. Las puertas de su hogar est�n siempre abiertas para todo aquel que lo necesite.

El choque entre este mundo ideal al que da vida el abuelo y el mundo real representado por la familia del magnate Kirby no hace m�s que producir situaciones hilarantes que no dejan muy bien parada la realidad de 1938... Ni la de 2011. �Alguien tiene una mecedora a mano? El miedo nos ata a la cadena de montaje, el miedo a un futuro incierto y a la soledad que supone separarse de la manada. A pesar de que seguir en ella nos lleve de cabeza a todo aquello que tememos.

Y ah� est� el secreto de Martin Vanderhof: tras la apariencia de una existencia fr�vola y superficial se oculta una verdadera preocupaci�n por todos aquellos que forman parte de su vida, la de no dejar nunca a nadie fuera, la de no imponerles ni dejar que hagan nunca nada que vaya contra la b�squeda de su propia felicidad.

Hoy toca sesi�n de cine, �me acompa��is? ;)

Vive como quieras

Ahora que se nos fue definitivamente el verano, comienza el mal tiempo, las malas noticias nos asaltan a todas horas en todos los medios y estamos ya todos instalados en lo que se ha dado en llamar cotidianidad, hacedme caso y reservad un par de horas en la agenda para hacerle una visita al se�or Capra. M�s exactamente, hac�dsela al abuelo Vanderhof, que seguramente no tardar� en haceros confesar alg�n talento oculto y en invitaros a su casa para desarrollarlo sin miedo y a tiempo completo.

Porque as� es el abuelo: desde que dej� el mundo de los negocios, porque vio que aquello no le llenaba, se dedica a hacer lo que le viene en gana junto a su familia, que sigue sus pasos, y todo aquel que desee unirse a ellos. Las puertas de su hogar est�n siempre abiertas para todo aquel que lo necesite.

El choque entre este mundo ideal al que da vida el abuelo y el mundo real representado por la familia del magnate Kirby no hace m�s que producir situaciones hilarantes que no dejan muy bien parada la realidad de 1938... Ni la de 2011. �Alguien tiene una mecedora a mano? El miedo nos ata a la cadena de montaje, el miedo a un futuro incierto y a la soledad que supone separarse de la manada. A pesar de que seguir en ella nos lleve de cabeza a todo aquello que tememos.

Y ah� est� el secreto de Martin Vanderhof: tras la apariencia de una existencia fr�vola y superficial se oculta una verdadera preocupaci�n por todos aquellos que forman parte de su vida, la de no dejar nunca a nadie fuera, la de no imponerles ni dejar que hagan nunca nada que vaya contra la b�squeda de su propia felicidad.

Hoy toca sesi�n de cine, �me acompa��is? ;)

Tuesday, August 30, 2011

One Summer's Day


�C�mo definir un d�a de final de verano? Final de verano y principio de vacaciones, que yo siempre voy al rev�s. Las musas vuelan y no se dejan atrapar, danzan con la m�sica:

 
Considerad esta entrada como un intermedio, disfrutad de �l. ;)

One Summer's Day


�C�mo definir un d�a de final de verano? Final de verano y principio de vacaciones, que yo siempre voy al rev�s. Las musas vuelan y no se dejan atrapar, danzan con la m�sica:

 
Considerad esta entrada como un intermedio, disfrutad de �l. ;)

Saturday, July 16, 2011

El halc�n y la flecha (1950)

Pues sucede que julio me ha vuelto a traer recuerdos de cine de verano y vacaciones. No s� por qu�, a veces me sorprendo con la melod�a burlona que Max Steiner compuso para El halc�n y la flecha metida en la cabeza. Como si del gato de Cheshire se tratara, aparece entonces la sonrisa eterna de Burt Lancaster, que va vestido de Dardo y acompa�ado de Nick Cravat. Si se piensa bien, quiz�s esta aparici�n se pueda considerar un n�mero acrob�tico cl�sico, de los de toda la vida, esos en los que siempre lo dif�cil parece f�cil.

La historia contin�a desarroll�ndose, aparecen m�s personajes. Virginia Mayo va encadenada al paisaje: tras ella aparece un templo romano en ruinas que, sin embargo, parece alegre en medio del bosque. Nada que ver con las inmensas salas de cierto castillo en el que habita Ulrich... Los tejados, en cambio, est�n llenos de luz, son una v�a de escape y son para Rudi. Quiz�s esto sea una nueva acrobacia de Burt y Nick, porque cierto pensamiento acude a m� y cierra la trama:

No importa el poder que tenga el halc�n y la altura a la que vuele, la flecha del tiempo cazador siempre le acaba alcanzando. Una flecha burlona, que se r�e hasta de su sombra y que no le da importancia a su viaje porque sabe que no hay nada mejor que tener al tiempo de su parte.

El halc�n y la flecha (1950)

Pues sucede que julio me ha vuelto a traer recuerdos de cine de verano y vacaciones. No s� por qu�, a veces me sorprendo con la melod�a burlona que Max Steiner compuso para El halc�n y la flecha metida en la cabeza. Como si del gato de Cheshire se tratara, aparece entonces la sonrisa eterna de Burt Lancaster, que va vestido de Dardo y acompa�ado de Nick Cravat. Si se piensa bien, quiz�s esta aparici�n se pueda considerar un n�mero acrob�tico cl�sico, de los de toda la vida, esos en los que siempre lo dif�cil parece f�cil.

La historia contin�a desarroll�ndose, aparecen m�s personajes. Virginia Mayo va encadenada al paisaje: tras ella aparece un templo romano en ruinas que, sin embargo, parece alegre en medio del bosque. Nada que ver con las inmensas salas de cierto castillo en el que habita Ulrich... Los tejados, en cambio, est�n llenos de luz, son una v�a de escape y son para Rudi. Quiz�s esto sea una nueva acrobacia de Burt y Nick, porque cierto pensamiento acude a m� y cierra la trama:

No importa el poder que tenga el halc�n y la altura a la que vuele, la flecha del tiempo cazador siempre le acaba alcanzando. Una flecha burlona, que se r�e hasta de su sombra y que no le da importancia a su viaje porque sabe que no hay nada mejor que tener al tiempo de su parte.

Saturday, April 30, 2011

En verde esmeralda

No digo que la reciente desaparici�n de Elizabeth Taylor no pueda estar detr�s de esto. No digo que no sea la causa de que haya hecho repaso mental de antiguas estrellas, de cine cl�sico, de personalidades y personajes. No lo voy a decir pero tampoco estoy segura de que sea realmente as�. �No ser� debido a alg�n otro tipo de oscura y oculta comparaci�n?

Porque, si soy sincera, de las estrellas cl�sicas que todav�a viven, Maureen O'Hara siempre me ocup� un lugar especial. Tomemos a sus personajes de forma global: puede que explotar el t�pico de irlandesa pelirroja de ojos verdes y genio vivo sea una generalizaci�n que no escapa del todo a la verdad, pero tambi�n ser�a quedarnos tremendamente cortos. Ocuparse de las hero�nas encarnadas por Maureen en el cine de la Edad de Oro podr�a dar para mucho, desde luego, pero si destacaron fue por esa mezcla de fortaleza, lucha, elegancia y, por qu� no decirlo, tambi�n humor sincero que ha quedado en nuestra memoria. Se hac�a cercana, f�cil de acompa�ar, ya fuera en una cinta cl�sica de aventuras o a las �rdenes de John Ford. Tanto que, a menudo, sigue siendo necesario ver cualquiera de sus pel�culas, volver a ver la vida en verde esmeralda.

En verde esmeralda

No digo que la reciente desaparici�n de Elizabeth Taylor no pueda estar detr�s de esto. No digo que no sea la causa de que haya hecho repaso mental de antiguas estrellas, de cine cl�sico, de personalidades y personajes. No lo voy a decir pero tampoco estoy segura de que sea realmente as�. �No ser� debido a alg�n otro tipo de oscura y oculta comparaci�n?

Porque, si soy sincera, de las estrellas cl�sicas que todav�a viven, Maureen O'Hara siempre me ocup� un lugar especial. Tomemos a sus personajes de forma global: puede que explotar el t�pico de irlandesa pelirroja de ojos verdes y genio vivo sea una generalizaci�n que no escapa del todo a la verdad, pero tambi�n ser�a quedarnos tremendamente cortos. Ocuparse de las hero�nas encarnadas por Maureen en el cine de la Edad de Oro podr�a dar para mucho, desde luego, pero si destacaron fue por esa mezcla de fortaleza, lucha, elegancia y, por qu� no decirlo, tambi�n humor sincero que ha quedado en nuestra memoria. Se hac�a cercana, f�cil de acompa�ar, ya fuera en una cinta cl�sica de aventuras o a las �rdenes de John Ford. Tanto que, a menudo, sigue siendo necesario ver cualquiera de sus pel�culas, volver a ver la vida en verde esmeralda.

Wednesday, November 10, 2010

Novio a la vista (1954)

Espa�a, 1954.
Direcci�n: Luis Garc�a Berlanga.
Producci�n: Cifesa.
Productor: Benito Perojo.
Argumento: comedia original de Edgar Neville.
Guion: Edgar Neville, Juan Antonio Bardem, Jos� Luis Colina, Luis G. Berlanga.
M�sica: Juan Quintero.
Fotograf�a: Cecilio Paniagua, Sebasti�n Perera, Miguel Mila, en B/N.
Decorados: Sigfredo Burman.
Montaje: Pepita Ordu�a.
Duraci�n: 82 minutos.

Reparto: Josette Arno (Loli), Jorge Vico (Enrique), Antonio Vico, Jos� Mar�a Rodero, Alicia Altabella, Jos� Luis L�pez V�zquez, Julia Caba Alba, Irene Caba Alba, Julia Lajos, Antonio Riquelme, Fernando Aguirre, Luis Roses, Carlos D�az de Mendoza, Mercedes M. Sampedro, Luis P�rez de Le�n, Conchita Fern�ndez, Josefina Bejarano, Elisa M�ndez, Juanita Ginzo, Elena Monserrat, Mar�a Luisa Arias, Concha L. Silva, Jos� Alburquerque, Mateo Guitart, Carmen Villa, Antonio Truyols, Enrique S. Guzm�n, M� Teresa Penella, Ana Mar�a Caballero, Jaime Ibr�n, Rafael Membiela, Mauricio Lapena, M� Teresa del Castillo, Federico Urquidi, M� Dolores de la C�mara, Fernando Rujas, Juan Di�z Nicol�s.

El verano de 1918 comenz� como tantos otros para los chicos, con vacaciones en la playa con la familia y el paisanaje habitual: h�roes en traje de ba�o de cuerpo entero dispuestos a desafiar seguras neumon�as, seg�n opini�n general; graves genios militares de sal�n que jugaban a la guerra en la playa, de la misma manera que los ni�os en la arena, y que cada a�o ascend�an su graduaci�n; extranjeras de buen ver que escandalizaban a su paso y a su pesar; las hermanas Pel�ez; serios se�ores que aparentaban ser m�s serios todav�a y chicos que jugaban a los esp�as y disfrutaban del verano como ninguno de los anteriores supo nunca hacer, aunque a Enrique le quedara geograf�a para septiembre. Ah, s�, y los Villanueva. Ponga un Villanueva en su vida, que seguro que gana usted en glamour. �No me cree? Pues quienes s� lo creyeron fueron las t�as de la ni�a Loli, que se pasaron todo el verano yendo detr�s de ella para vestirla de largo y aprovechar, que nunca se sabe cu�ndo se puede pescar un buen partido en esta vida. Por supuesto, esta idea no les pareci� igual de buena a Loli y sus amigos. �Qu� aburridos son los mayores! Obligada a dejar los juegos de esp�as con Enrique y el resto, a los chicos no se les ocurri� otra cosa que escapar con ella de casa y prepararse para el asedio en las ruinas del castillo de Lindamar. Y s�, hubo batalla. Con generoso gasto en munici�n, pi�as y cohetes, que llovi� sin misericordia sobre padres, madres, t�as y dem�s adultos que se atrevieron a pasar por all�. Los chicos ganaron la batalla y Loli pudo volver a jugar a esp�as con los dem�s. Ya habr� tiempo para crecer el a�o que viene. O al otro...

...Y as� pas� el verano. Un verano m�s de tantos, �verdad? Eso parece a simple vista. Pero no, no es as�. Con el verano cayeron imperios y esto tuvo consecuencias para Enrique y su examen de septiembre. No le import� demasiado porque segu�a siendo un ni�o, hab�a ganado la batalla de Lindamar, sus sue�os segu�an vivos. �Y Loli? Bueno, ya se sabe, el tiempo pasa volando y nada ni nadie es ya como era... �Por qu� tendr�n que pasar estas cosas?

Novio a la vista (1954)

Espa�a, 1954.
Direcci�n: Luis Garc�a Berlanga.
Producci�n: Cifesa.
Productor: Benito Perojo.
Argumento: comedia original de Edgar Neville.
Guion: Edgar Neville, Juan Antonio Bardem, Jos� Luis Colina, Luis G. Berlanga.
M�sica: Juan Quintero.
Fotograf�a: Cecilio Paniagua, Sebasti�n Perera, Miguel Mila, en B/N.
Decorados: Sigfredo Burman.
Montaje: Pepita Ordu�a.
Duraci�n: 82 minutos.

Reparto: Josette Arno (Loli), Jorge Vico (Enrique), Antonio Vico, Jos� Mar�a Rodero, Alicia Altabella, Jos� Luis L�pez V�zquez, Julia Caba Alba, Irene Caba Alba, Julia Lajos, Antonio Riquelme, Fernando Aguirre, Luis Roses, Carlos D�az de Mendoza, Mercedes M. Sampedro, Luis P�rez de Le�n, Conchita Fern�ndez, Josefina Bejarano, Elisa M�ndez, Juanita Ginzo, Elena Monserrat, Mar�a Luisa Arias, Concha L. Silva, Jos� Alburquerque, Mateo Guitart, Carmen Villa, Antonio Truyols, Enrique S. Guzm�n, M� Teresa Penella, Ana Mar�a Caballero, Jaime Ibr�n, Rafael Membiela, Mauricio Lapena, M� Teresa del Castillo, Federico Urquidi, M� Dolores de la C�mara, Fernando Rujas, Juan Di�z Nicol�s.

El verano de 1918 comenz� como tantos otros para los chicos, con vacaciones en la playa con la familia y el paisanaje habitual: h�roes en traje de ba�o de cuerpo entero dispuestos a desafiar seguras neumon�as, seg�n opini�n general; graves genios militares de sal�n que jugaban a la guerra en la playa, de la misma manera que los ni�os en la arena, y que cada a�o ascend�an su graduaci�n; extranjeras de buen ver que escandalizaban a su paso y a su pesar; las hermanas Pel�ez; serios se�ores que aparentaban ser m�s serios todav�a y chicos que jugaban a los esp�as y disfrutaban del verano como ninguno de los anteriores supo nunca hacer, aunque a Enrique le quedara geograf�a para septiembre. Ah, s�, y los Villanueva. Ponga un Villanueva en su vida, que seguro que gana usted en glamour. �No me cree? Pues quienes s� lo creyeron fueron las t�as de la ni�a Loli, que se pasaron todo el verano yendo detr�s de ella para vestirla de largo y aprovechar, que nunca se sabe cu�ndo se puede pescar un buen partido en esta vida. Por supuesto, esta idea no les pareci� igual de buena a Loli y sus amigos. �Qu� aburridos son los mayores! Obligada a dejar los juegos de esp�as con Enrique y el resto, a los chicos no se les ocurri� otra cosa que escapar con ella de casa y prepararse para el asedio en las ruinas del castillo de Lindamar. Y s�, hubo batalla. Con generoso gasto en munici�n, pi�as y cohetes, que llovi� sin misericordia sobre padres, madres, t�as y dem�s adultos que se atrevieron a pasar por all�. Los chicos ganaron la batalla y Loli pudo volver a jugar a esp�as con los dem�s. Ya habr� tiempo para crecer el a�o que viene. O al otro...

...Y as� pas� el verano. Un verano m�s de tantos, �verdad? Eso parece a simple vista. Pero no, no es as�. Con el verano cayeron imperios y esto tuvo consecuencias para Enrique y su examen de septiembre. No le import� demasiado porque segu�a siendo un ni�o, hab�a ganado la batalla de Lindamar, sus sue�os segu�an vivos. �Y Loli? Bueno, ya se sabe, el tiempo pasa volando y nada ni nadie es ya como era... �Por qu� tendr�n que pasar estas cosas?

Sunday, October 10, 2010

La banda sonora de nuestras vidas: Cine

A nadie se le escapa que la m�sica en el cine siempre tuvo una importancia capital, incluso antes de ser sonoro: fon�grafos, pianistas y hasta orquestas y coros fueron los encargados de, entre otras tareas, crear un ambiente adecuado que centrara la atenci�n del p�blico en lo que estaba sucediendo en la pantalla. En la actualidad, todos guardamos en la memoria grandes bandas sonoras y espectaculares n�meros musicales, pero hoy no voy a escribir sobre ellos. Hoy voy a escribir sobre dos sencillas canciones que aparecen en dos cl�sicos. Pasar�an desapercibidas en cualquier listado sobre m�sica de cine, s�, es cierto, pero consiguen atrapar nuestra atenci�n y hacernos sonre�r como s�lo pueden hacerlo los grandes.

La primera es Comin thro' the Rye y la canta Ava Gardner en Mogambo. No es m�s que una inocente canci�n infantil y, su letra, un poema de Robert Burns. Como curiosidad siempre se cuenta que el t�tulo de la novela de J. D. Salinger El guardi�n entre el centeno proviene de ella. Ya sabemos todos que el argumento de la pel�cula es un tri�ngulo amoroso y que, casualmente, hay dos estrofas de la canci�n que pueden venir muy bien aqu�, �no? Al fin y al cabo, si dos personas se encuentran a trav�s del centeno, �tiene alguien que llorar? Es m�s, �tiene el mundo que saberlo? Justamente es esto lo que canta "inocentemente" Eloise Kelly, dando lugar a una de las mejores y m�s divertidas escenas de la pel�cula; cosa por otro lado comprensible: siempre que aparece Ava en escena, se esfuma todo lo dem�s. ;)



La segunda es mucho m�s conocida, se trata de My rifle, my pony and me, de Dimitri Tiomkin, y la cantan Dean Martin y Ricky Nelson -con el acompa�amiento de Walter Brennan ;)- en R�o Bravo. Protagoniza una de las escenas m�s famosas de la pel�cula y, no s�lo eso, siempre me pareci� que condensaba en sus l�neas todo el mito del cowboy:
Purple light in the canyon
that is where I long to be
With my three good companions
just my rifle pony and me


�Alguna m�s que a�adir a la lista? ;)

La banda sonora de nuestras vidas: Cine

A nadie se le escapa que la m�sica en el cine siempre tuvo una importancia capital, incluso antes de ser sonoro: fon�grafos, pianistas y hasta orquestas y coros fueron los encargados de, entre otras tareas, crear un ambiente adecuado que centrara la atenci�n del p�blico en lo que estaba sucediendo en la pantalla. En la actualidad, todos guardamos en la memoria grandes bandas sonoras y espectaculares n�meros musicales, pero hoy no voy a escribir sobre ellos. Hoy voy a escribir sobre dos sencillas canciones que aparecen en dos cl�sicos. Pasar�an desapercibidas en cualquier listado sobre m�sica de cine, s�, es cierto, pero consiguen atrapar nuestra atenci�n y hacernos sonre�r como s�lo pueden hacerlo los grandes.

La primera es Comin thro' the Rye y la canta Ava Gardner en Mogambo. No es m�s que una inocente canci�n infantil y, su letra, un poema de Robert Burns. Como curiosidad siempre se cuenta que el t�tulo de la novela de J. D. Salinger El guardi�n entre el centeno proviene de ella. Ya sabemos todos que el argumento de la pel�cula es un tri�ngulo amoroso y que, casualmente, hay dos estrofas de la canci�n que pueden venir muy bien aqu�, �no? Al fin y al cabo, si dos personas se encuentran a trav�s del centeno, �tiene alguien que llorar? Es m�s, �tiene el mundo que saberlo? Justamente es esto lo que canta "inocentemente" Eloise Kelly, dando lugar a una de las mejores y m�s divertidas escenas de la pel�cula; cosa por otro lado comprensible: siempre que aparece Ava en escena, se esfuma todo lo dem�s. ;)



La segunda es mucho m�s conocida, se trata de My rifle, my pony and me, de Dimitri Tiomkin, y la cantan Dean Martin y Ricky Nelson -con el acompa�amiento de Walter Brennan ;)- en R�o Bravo. Protagoniza una de las escenas m�s famosas de la pel�cula y, no s�lo eso, siempre me pareci� que condensaba en sus l�neas todo el mito del cowboy:
Purple light in the canyon
that is where I long to be
With my three good companions
just my rifle pony and me


�Alguna m�s que a�adir a la lista? ;)

Sunday, June 27, 2010

Un tipo corriente

Siempre me gust� Jack Lemmon. Supongo que, como a la mayor�a, siempre me maravill� esa manera suya de dominar los detalles, de aportar mil y un matices a toda una galer�a de personajes que, lejos de ser h�roes al estilo Hollywood -a lo grande, vamos- eran tipos normales y corrientes envueltos a veces en problemas cotidianos, a veces en situaciones decididamente absurdas y sin sentido. Tipos corrientes. S�, esos eran los que m�s me gustaban y, de entre todos, sobresalen dos de ellos: C. C. Baxter y Nestor Patou.

Porque, �es que acaso queda alguien que no sepa qui�n es C. C. Baxter, Buddie, el protagonista de El apartamento? Un oficinista gris, empleado en una gran compa��a de seguros, que presta las llaves de su apartamento de soltero a los directivos de la compa��a a cambio de ganar puntos para un futuro posible ascenso. El mismo Buddie que tiene mil y un problemas con los vecinos, sobre todo con los geniales dr. Dreyfuss y se�ora, porque todos creen que es un juerguista y un mujeriego de cuidado cuando en realidad es un pobre tipo solitario. Impagable la escena en que le cuenta a la srta. Kubelik que encuentra incluso halagador que puedan llegar a pensar de �l que es el protagonista de tales haza�as. Quiz�s una manera como cualquier otra de ahuyentar los propios fantasmas de camino al �xito. Pero, �oh, la srta. Kubelik! Si en un principio Buddie pens� en ella como en una tabla de salvaci�n en medio de la gran ciudad, finalmente se encontrar�n salv�ndose el uno a la otra de la forma m�s extra�a. Cosas del azar, que a veces no se porta mal del todo.

�Y qu� decir del ingenuo y honrado gendarme Nestor Patou? Cuando le destinaron a Les Halles tras un ascenso, poco pod�a imaginar que su vida fuera a cambiar tanto y de tal manera. Porque eso es lo que ocurre cuando uno intenta cumplir con su deber lo mejor que cree a la vez que se enamora de Irma la dulce. Por suerte, contar� con la ayuda de Moustache para conseguir salir de los l�os en los que se mete por culpa de Lord X. Pero esa es otra historia... Primero hay que ver c�mo Nestor le hace unas cortinas con papel de peri�dico a Irma en la buhardilla, c�mo tiene que burlar la celosa vigilancia de Coqueta, la pobre caniche alcoh�lica de Irma, para trabajar el doble y retirar a Irma de la profesi�n y siempre, siempre, hay que escuchar a Moustache y dejarse llevar por la m�sica de Andr� Previn. Dicen que no es la mejor de las pel�culas, pero a m� se me hacen cortas esas dos horas en compa��a de Nestor. 

Que no me digan que no son personajes memorables. Lo mejor de todo es que no son los �nicos, ni mucho menos, nada de eso. Se podr�a escribir una entrada interminable pero, lo dicho, yo me quedo con estos dos. �Y vosotros?

Un tipo corriente

Siempre me gust� Jack Lemmon. Supongo que, como a la mayor�a, siempre me maravill� esa manera suya de dominar los detalles, de aportar mil y un matices a toda una galer�a de personajes que, lejos de ser h�roes al estilo Hollywood -a lo grande, vamos- eran tipos normales y corrientes envueltos a veces en problemas cotidianos, a veces en situaciones decididamente absurdas y sin sentido. Tipos corrientes. S�, esos eran los que m�s me gustaban y, de entre todos, sobresalen dos de ellos: C. C. Baxter y Nestor Patou.

Porque, �es que acaso queda alguien que no sepa qui�n es C. C. Baxter, Buddie, el protagonista de El apartamento? Un oficinista gris, empleado en una gran compa��a de seguros, que presta las llaves de su apartamento de soltero a los directivos de la compa��a a cambio de ganar puntos para un futuro posible ascenso. El mismo Buddie que tiene mil y un problemas con los vecinos, sobre todo con los geniales dr. Dreyfuss y se�ora, porque todos creen que es un juerguista y un mujeriego de cuidado cuando en realidad es un pobre tipo solitario. Impagable la escena en que le cuenta a la srta. Kubelik que encuentra incluso halagador que puedan llegar a pensar de �l que es el protagonista de tales haza�as. Quiz�s una manera como cualquier otra de ahuyentar los propios fantasmas de camino al �xito. Pero, �oh, la srta. Kubelik! Si en un principio Buddie pens� en ella como en una tabla de salvaci�n en medio de la gran ciudad, finalmente se encontrar�n salv�ndose el uno a la otra de la forma m�s extra�a. Cosas del azar, que a veces no se porta mal del todo.

�Y qu� decir del ingenuo y honrado gendarme Nestor Patou? Cuando le destinaron a Les Halles tras un ascenso, poco pod�a imaginar que su vida fuera a cambiar tanto y de tal manera. Porque eso es lo que ocurre cuando uno intenta cumplir con su deber lo mejor que cree a la vez que se enamora de Irma la dulce. Por suerte, contar� con la ayuda de Moustache para conseguir salir de los l�os en los que se mete por culpa de Lord X. Pero esa es otra historia... Primero hay que ver c�mo Nestor le hace unas cortinas con papel de peri�dico a Irma en la buhardilla, c�mo tiene que burlar la celosa vigilancia de Coqueta, la pobre caniche alcoh�lica de Irma, para trabajar el doble y retirar a Irma de la profesi�n y siempre, siempre, hay que escuchar a Moustache y dejarse llevar por la m�sica de Andr� Previn. Dicen que no es la mejor de las pel�culas, pero a m� se me hacen cortas esas dos horas en compa��a de Nestor. 

Que no me digan que no son personajes memorables. Lo mejor de todo es que no son los �nicos, ni mucho menos, nada de eso. Se podr�a escribir una entrada interminable pero, lo dicho, yo me quedo con estos dos. �Y vosotros?

Wednesday, January 13, 2010

�Nunca mires atr�s? Las novelas de Sabatini

A todos nos ha pasado alguna vez que, en alg�n momento, hemos guardado muy buen recuerdo de algo y, al  volver a ver aquello que tanto nos emocion� a�os despu�s, descubrimos que la memoria nos ha traicionado y que no era tan maravilloso o genial o que, sencillamente, nosotros ya no somos los mismos y nuestros gustos, intereses y forma de ver el mundo han cambiado... Pues bien, estas experiencias que nos ense�an que el pasado pasado est� tambi�n se pueden volver en nuestra contra cuando nos impiden, o nos hacen tener un excesivo respeto por, volver a abordar algo o a retomar alg�n tema. Como dije al principio, a todos nos pasa; y en todos los �mbitos de la vida. Pero, como no voy a tratar ning�n gran tema, quiz�s sea bueno que ponga un ejemplo menor pero curioso: esto mismo me viene pasando desde hace un tiempo con las novelas de Rafael Sabatini.

La culpa la tiene el cine: dos de las mejores pel�culas de aventuras que recuerdo est�n basadas en obras suyas: Scaramouche (George Sidney, 1952) y El cisne negro (Henry King, 1942). S� que otros a�adir�an sin pensarlo El capit�n Blood y El halc�n del mar, pero es que a m� las pel�culas de Errol Flynn nunca me interesaron demasiado, qu� se le va a hacer XD. Y ah� est� el problema: guardo muy buenos recuerdos; de hecho, volver a ver estas pel�culas sigue siendo un buen entretenimiento pero asomarme a las novelas, la fuente original, siempre me tir� para atr�s por temor a lo que pudiera encontrar. S� que es algo que no pasar�a si hubiese le�do alguna en su momento, porque es algo que no me sucede con otras; pero tambi�n s� que, por ese mismo motivo, las voy a mirar con otros ojos. Con todo y con eso, como s� que, en este caso particular, la calidad se lo merece, tarde o temprano terminar� cayendo, que es la mejor forma de afrontar este tipo de asuntos. Se puede considerar como un prop�sito de A�o Nuevo, lo que ya no s� es de qu� a�o, exactamente. Pero como esto no deja de ser, al fin y al cabo, mas que una especie de diario personal del siglo XXI, aqu� dejo este apunte para tenerlo presente cuando llegue el momento. ;)

�Nunca mires atr�s? Las novelas de Sabatini

A todos nos ha pasado alguna vez que, en alg�n momento, hemos guardado muy buen recuerdo de algo y, al  volver a ver aquello que tanto nos emocion� a�os despu�s, descubrimos que la memoria nos ha traicionado y que no era tan maravilloso o genial o que, sencillamente, nosotros ya no somos los mismos y nuestros gustos, intereses y forma de ver el mundo han cambiado... Pues bien, estas experiencias que nos ense�an que el pasado pasado est� tambi�n se pueden volver en nuestra contra cuando nos impiden, o nos hacen tener un excesivo respeto por, volver a abordar algo o a retomar alg�n tema. Como dije al principio, a todos nos pasa; y en todos los �mbitos de la vida. Pero, como no voy a tratar ning�n gran tema, quiz�s sea bueno que ponga un ejemplo menor pero curioso: esto mismo me viene pasando desde hace un tiempo con las novelas de Rafael Sabatini.

La culpa la tiene el cine: dos de las mejores pel�culas de aventuras que recuerdo est�n basadas en obras suyas: Scaramouche (George Sidney, 1952) y El cisne negro (Henry King, 1942). S� que otros a�adir�an sin pensarlo El capit�n Blood y El halc�n del mar, pero es que a m� las pel�culas de Errol Flynn nunca me interesaron demasiado, qu� se le va a hacer XD. Y ah� est� el problema: guardo muy buenos recuerdos; de hecho, volver a ver estas pel�culas sigue siendo un buen entretenimiento pero asomarme a las novelas, la fuente original, siempre me tir� para atr�s por temor a lo que pudiera encontrar. S� que es algo que no pasar�a si hubiese le�do alguna en su momento, porque es algo que no me sucede con otras; pero tambi�n s� que, por ese mismo motivo, las voy a mirar con otros ojos. Con todo y con eso, como s� que, en este caso particular, la calidad se lo merece, tarde o temprano terminar� cayendo, que es la mejor forma de afrontar este tipo de asuntos. Se puede considerar como un prop�sito de A�o Nuevo, lo que ya no s� es de qu� a�o, exactamente. Pero como esto no deja de ser, al fin y al cabo, mas que una especie de diario personal del siglo XXI, aqu� dejo este apunte para tenerlo presente cuando llegue el momento. ;)