Para el final de esta m�s que movida primera semana de junio prefiero quedarme con el recuerdo de Ray Bradbury, con aquel chico de un pueblo de Illinois que nos regal� el verano de sus 12 a�os, convenientemente embotellado, para que ahora podamos degustarlo en el largo y fr�o invierno. Con el escritor formado a golpe de visitas a bibliotecas p�blicas, durante los a�os de la Gran Depresi�n, hecho a s� mismo y de dif�cil clasificaci�n pero siempre popular; ya sab�is: Si os dan papel pautado escribid por el otro lado con este recuerdo a Juan Ram�n Jim�nez dar�a comienzo a Farenheit 451. El descendiente de una de las brujas de Salem, que decidir�a en su infancia vivir para siempre a trav�s de la escritura, quien nos present� al se�or Mortajosario, a la Familia y al resto de seres nocturnos que nos visitan durante la noche de brujas con una promesa: De la ceniza volver�s. Con el so�ador, en fin, que hizo viajar a Marte el coraz�n humano y nos invit� a un picnic de un mill�n de a�os. El cuentacuentos que nos hizo conocer el terrible poder del ruido de un trueno. Pero, sobre todo, con el hombre que nos anim� a recordar la importancia de lo cotidiano, de mirar al otro que tenemos al lado. De no olvidarnos, en fin, que somos humanos. ;)
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Sunday, June 10, 2012
El mago que vivi� para siempre
Para el final de esta m�s que movida primera semana de junio prefiero quedarme con el recuerdo de Ray Bradbury, con aquel chico de un pueblo de Illinois que nos regal� el verano de sus 12 a�os, convenientemente embotellado, para que ahora podamos degustarlo en el largo y fr�o invierno. Con el escritor formado a golpe de visitas a bibliotecas p�blicas, durante los a�os de la Gran Depresi�n, hecho a s� mismo y de dif�cil clasificaci�n pero siempre popular; ya sab�is: Si os dan papel pautado escribid por el otro lado con este recuerdo a Juan Ram�n Jim�nez dar�a comienzo a Farenheit 451. El descendiente de una de las brujas de Salem, que decidir�a en su infancia vivir para siempre a trav�s de la escritura, quien nos present� al se�or Mortajosario, a la Familia y al resto de seres nocturnos que nos visitan durante la noche de brujas con una promesa: De la ceniza volver�s. Con el so�ador, en fin, que hizo viajar a Marte el coraz�n humano y nos invit� a un picnic de un mill�n de a�os. El cuentacuentos que nos hizo conocer el terrible poder del ruido de un trueno. Pero, sobre todo, con el hombre que nos anim� a recordar la importancia de lo cotidiano, de mirar al otro que tenemos al lado. De no olvidarnos, en fin, que somos humanos. ;)
Sunday, January 22, 2012
Dandelion wine
Acaso sea porque estamos en enero, el verdadero comienzo del invierno, y ha llegado el momento de beber el vino del est�o, de dorado diente de le�n, sent�monos al calor de la lumbre, aunque sea el�ctrica, y bebamos de los recuerdos que nos hicieron tal como somos.
�Cu�l fue nuestro primer recuerdo? �Cu�l el momento en que, como Doug Spaulding, fuimos realmente conscientes de lo que significa estar vivos? Hasta llegar aqu�, todos hemos recorrido un camino que nos ha dado forma. Decubrimientos realizados en eternos y soleados d�as de verano, cada uno id�ntico al otro en apariencia pero no en contenido. D�as en que se aprende que, para ser razonablemente feliz, hay que sacarle el jugo a lo que tenemos a mano en vez escuchar y dar cr�dito a los cantos de sirena emitidos por falsas m�quinas de la felicidad. Encontrarle el punto a las tareas diarias, cotidianas y rutinarias porque, sin ellas, por ejemplo, no podr�amos recolectar los preciosos dientes de le�n: maleza para la mayor�a, flor noble para quien las sepa ver:
Viajar al pasado prendidos de los recuerdos de otro, vencer a asesinos legendarios en inferioridad de condiciones, desprenderse de las pruebas de nuestra propia infancia cuando ya nadie cree en ella, enfrentarse a todo tipo de brujas... Incluso, y no es poco importante, aprender las diferentes formas que existen de despedidas. S�, aunque sea para volver a reencontrarse en el futuro, en otra vida y en otra historia, con tan solo una extravagancia como contrase�a.
Todo esto solo puede suceder durante los largos d�as de verano, conscientes de estar vivos, recolectando las flores de diente de le�n que vamos encontrando. Porque ahora, cuando llega el invierno, nos queda el vino del est�o, necesario para recordar lo que sabemos y sentir de nuevo los d�as soleados.
El vino de diente de le�n.Las palabras sab�an a verano. El vino era verano encerrado y taponado. Y ahora que Douglas sab�a, realmente sab�a, que estaba vivo, y se mov�a en el mundo para verlo y tocarlo, conven�a que algo de este nuevo conocimiento, algo de este especial d�a de vendimia, fuera apartado y sellado, y abierto luego un d�a de enero, cuando nevara r�pidamente y el sol estuviese oculto desde semanas o meses atr�s, y el milagro, en parte olvidado, necesitara renovarse. Ser�a aquel un verano de insospechables maravillas, y Douglas quer�a que lo conservaran y orde�aran. En cualquier momento bajar�a de puntillas a ese h�medo crep�sculo y acercar�a las puntas de los dedos.Y all�, hilera sobre hilera, con el color suave de las flores que se abren a la ma�ana, con la luz del sol de junio tras una d�bil pel�cula de polvo, estar�a el vino. Y al mirar el d�a invernal a trav�s de la botella... la nieve se fundir�a en pastos, en los �rboles vivir�an otra vez p�jaros, hojas, y capullos, como un continente de mariposas que se alzara al viento. Y el cielo acerado ser�a azul.Ten el est�o en la mano, s�rvete un poco de est�o, un vasito nada m�s por supuesto, un sorbito para ni�os; cambia la estaci�n en tus venas llev�ndote el vaso a los labios y empinando el est�o.
Dandelion wine
Acaso sea porque estamos en enero, el verdadero comienzo del invierno, y ha llegado el momento de beber el vino del est�o, de dorado diente de le�n, sent�monos al calor de la lumbre, aunque sea el�ctrica, y bebamos de los recuerdos que nos hicieron tal como somos.
�Cu�l fue nuestro primer recuerdo? �Cu�l el momento en que, como Doug Spaulding, fuimos realmente conscientes de lo que significa estar vivos? Hasta llegar aqu�, todos hemos recorrido un camino que nos ha dado forma. Decubrimientos realizados en eternos y soleados d�as de verano, cada uno id�ntico al otro en apariencia pero no en contenido. D�as en que se aprende que, para ser razonablemente feliz, hay que sacarle el jugo a lo que tenemos a mano en vez escuchar y dar cr�dito a los cantos de sirena emitidos por falsas m�quinas de la felicidad. Encontrarle el punto a las tareas diarias, cotidianas y rutinarias porque, sin ellas, por ejemplo, no podr�amos recolectar los preciosos dientes de le�n: maleza para la mayor�a, flor noble para quien las sepa ver:
Viajar al pasado prendidos de los recuerdos de otro, vencer a asesinos legendarios en inferioridad de condiciones, desprenderse de las pruebas de nuestra propia infancia cuando ya nadie cree en ella, enfrentarse a todo tipo de brujas... Incluso, y no es poco importante, aprender las diferentes formas que existen de despedidas. S�, aunque sea para volver a reencontrarse en el futuro, en otra vida y en otra historia, con tan solo una extravagancia como contrase�a.
Todo esto solo puede suceder durante los largos d�as de verano, conscientes de estar vivos, recolectando las flores de diente de le�n que vamos encontrando. Porque ahora, cuando llega el invierno, nos queda el vino del est�o, necesario para recordar lo que sabemos y sentir de nuevo los d�as soleados.
El vino de diente de le�n.Las palabras sab�an a verano. El vino era verano encerrado y taponado. Y ahora que Douglas sab�a, realmente sab�a, que estaba vivo, y se mov�a en el mundo para verlo y tocarlo, conven�a que algo de este nuevo conocimiento, algo de este especial d�a de vendimia, fuera apartado y sellado, y abierto luego un d�a de enero, cuando nevara r�pidamente y el sol estuviese oculto desde semanas o meses atr�s, y el milagro, en parte olvidado, necesitara renovarse. Ser�a aquel un verano de insospechables maravillas, y Douglas quer�a que lo conservaran y orde�aran. En cualquier momento bajar�a de puntillas a ese h�medo crep�sculo y acercar�a las puntas de los dedos.Y all�, hilera sobre hilera, con el color suave de las flores que se abren a la ma�ana, con la luz del sol de junio tras una d�bil pel�cula de polvo, estar�a el vino. Y al mirar el d�a invernal a trav�s de la botella... la nieve se fundir�a en pastos, en los �rboles vivir�an otra vez p�jaros, hojas, y capullos, como un continente de mariposas que se alzara al viento. Y el cielo acerado ser�a azul.Ten el est�o en la mano, s�rvete un poco de est�o, un vasito nada m�s por supuesto, un sorbito para ni�os; cambia la estaci�n en tus venas llev�ndote el vaso a los labios y empinando el est�o.
Friday, November 20, 2009
Mariposas de aceite en el �rbol de las brujas
-�Qu�? -le dijo Ralph, junto a �l.
-All�, en Illinois, hemos olvidado de qu� se trata. Quiero decir los muertos, all� en nuestro pueblo, esta noche, diantre, nadie piensa en ellos. Eso s� que puede llamarse soledad.
Eso es verdaderamente triste. Mientras que aqu�, bueno... Es alegre y triste al mismo tiempo. Aqu� en la plaza todo son petardos y esqueletos de juguete, y all� arriba en el cementerio todos los mexicanos muertos reciben las visitas de los parientes, y flores y velas y cantos y dulces. Quiero decir que es casi como el D�a de Gracias, �no? Y todos se sientan a comer, pero s�lo la mitad puede comer, pero eso no tiene importancia, est�n all�. Es como tomarse de las manos en una sesi�n de espiritismo, s�lo que algunos de los amigos ya no est�n. Oh, diantre, Ralph.
Noviembre, el mes de los muertos. Leyendo esta fant�stica novela de Ray Bradbury, que nos embarca en un m�gico viaje, junto a un grupo de ni�os, para conocer el origen y las diferentes formas que ha tomado a lo largo de la historia esta festividad, he recordado algunos detalles del d�a de difuntos que no me eran extra�os hace algunos a�os: he recordado, sobre todo, las peque�as llamas de las mariposas de aceite (mariposas de aceite, mariposas de luz, lamparillas de aceite, xinxetes d'oli,... como las querais llamar)
ardiendo en la oscuridad. �Qu� ha sido de ellas? Buscando un poco me he dado cuenta de que, como casi todo, siguen ah� y se siguen utilizando y vendiendo bajo otras formas. Creo que van a volver a formar parte de mi presente. �Por qu� no? A veces cuesta tan poco...
Imagen: Trampas de Tinta
ardiendo en la oscuridad. �Qu� ha sido de ellas? Buscando un poco me he dado cuenta de que, como casi todo, siguen ah� y se siguen utilizando y vendiendo bajo otras formas. Creo que van a volver a formar parte de mi presente. �Por qu� no? A veces cuesta tan poco...Imagen: Trampas de Tinta
Mariposas de aceite en el �rbol de las brujas
-�Qu�? -le dijo Ralph, junto a �l.
-All�, en Illinois, hemos olvidado de qu� se trata. Quiero decir los muertos, all� en nuestro pueblo, esta noche, diantre, nadie piensa en ellos. Eso s� que puede llamarse soledad.
Eso es verdaderamente triste. Mientras que aqu�, bueno... Es alegre y triste al mismo tiempo. Aqu� en la plaza todo son petardos y esqueletos de juguete, y all� arriba en el cementerio todos los mexicanos muertos reciben las visitas de los parientes, y flores y velas y cantos y dulces. Quiero decir que es casi como el D�a de Gracias, �no? Y todos se sientan a comer, pero s�lo la mitad puede comer, pero eso no tiene importancia, est�n all�. Es como tomarse de las manos en una sesi�n de espiritismo, s�lo que algunos de los amigos ya no est�n. Oh, diantre, Ralph.
Noviembre, el mes de los muertos. Leyendo esta fant�stica novela de Ray Bradbury, que nos embarca en un m�gico viaje, junto a un grupo de ni�os, para conocer el origen y las diferentes formas que ha tomado a lo largo de la historia esta festividad, he recordado algunos detalles del d�a de difuntos que no me eran extra�os hace algunos a�os: he recordado, sobre todo, las peque�as llamas de las mariposas de aceite (mariposas de aceite, mariposas de luz, lamparillas de aceite, xinxetes d'oli,... como las querais llamar)
ardiendo en la oscuridad. �Qu� ha sido de ellas? Buscando un poco me he dado cuenta de que, como casi todo, siguen ah� y se siguen utilizando y vendiendo bajo otras formas. Creo que van a volver a formar parte de mi presente. �Por qu� no? A veces cuesta tan poco...
Imagen: Trampas de Tinta
ardiendo en la oscuridad. �Qu� ha sido de ellas? Buscando un poco me he dado cuenta de que, como casi todo, siguen ah� y se siguen utilizando y vendiendo bajo otras formas. Creo que van a volver a formar parte de mi presente. �Por qu� no? A veces cuesta tan poco...Imagen: Trampas de Tinta
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